miércoles, 6 de mayo de 2009

EXPANSION - El desempleo que hace ‘different’ a España

por Tom Burns Marañón

A la vuelta del puente, después del sesteo que permite la fiesta del trabajo, parece obligado darle una vuelta al desempleo. Es lo que más distingue el cuadro macro español y lo que puede alterar profundamente la convivencia cívica del país. Cuántas veces habrá que repetir que la civilización pende de una serie de hilos y que uno de estos es no pasar cuatro días sin haber comido caliente.

La recesión, medida por la caída del producto interior bruto es una cosa y vista en términos de destrucción de empleo es otra. Ejemplo de lo primero es Alemania, la locomotora de Europa, lugar donde los vecinos, tan prudentes ellos, cuidan sus gastos y donde se fabrican bienes de equipo con admirable precisión y competitividad para el mercado exterior. Ahí los ahorros se han esfumado y las grandes plantas y pequeños talleres están kaput y lo seguirán estando durante un tiempo. La economía alemana contraerá un seis por ciento este año, el doble que la española.

Otro ejemplo es Irlanda cuya productividad era tan admirada por los economistas del PSOE. El último informe recibido por el gobierno de Dublín proyecta una contracción del producto interior bruto del 9.2 por ciento este año. El llamado Tigre Celta hasta antes de ayer está en la UVI. Padece lo peor del colapso de los servicios financieros de que ha dejado sin respiración al Reino Unido y lo peor de la implosión del negocio del ladrillo que es lo que ha dejado groggy a España.

En tiempos de recesión lo que en España se mide por encima de todo es la extensión de las colas que rodean las oficinas de empleo. En esto España bate todas las marcas. La suma de parados en Alemania, cuya población dobla la española, podría llegar a los cinco millones el año que viene, es decir igualaría la cifra que en el 2010 se proyecta para España. La tasa de desempleo el mes pasado en Irlanda fue del 11.4 por ciento, cuatro puntos por debajo de la española. Otras economías europeas se contraen más, bastante más, que la española y sin embargo España se ha convertido en el agujero negro por el cual desaparecen más de la mitad de los empleos que se destruyen en toda Europa.

La codicia del capitalismo
¿Qué es lo que hace tan excepcionalmente frágil el marco laboral en España? Esto es lo que asombra de España visto desde fuera. Y los españoles, por supuesto, también alucinan con los casi 9.000 empleos que se esfuman a diario. Los que se manifestaban el pasado viernes en defensa del empleo y por el puesto del trabajo decían que esto se debía la codicia del capitalismo y los contratos temporales. Se equivocan, claro, y me consta que mucho dirigente sindical lo sabe pero se calla. Lo que me deja asombrado y alucinado es que no se saquen las lógicas consecuencias del total desastre que representan las políticas de empleo en España.

En todos los tiempos y lugares han existido aspectos del engranaje cívico, de eso que es a lo que aspira toda sociedad desarrollada, que no funcionan debidamente. Sin embargo la manifiesta disfunción del mercado de trabajo en España es un caso aparte. Lo realmente grave es que ni el gobierno está dispuesto en tocar una coma de un ordenamiento laboral a todas luces no funciona ni la oposición está con ganas de dar la batalla por acabar con lo que lastra la productividad, el bienestar y la prosperidad de España. El gobierno y la oposición conocen las causas de la disfunción y como enmendarlas. Lo saben perfectamente entre otras cosas porque año tras año el informe de la OCDE enumera los males del ordenamiento laboral hispano y sugiere políticas activas de creación de empleo para remediarlos.

El capítulo dedicado al tema del (des)empleo en último informe de la OCDE es demoledor. No es que España gaste menos que otros países desarrollados para promocionar el trabajo - está en la media - es que lo gasta mal porque evalúa deficientemente las medidas que emprende para activar el empleo. Lo que prima es repartir el subsidio al parado (para poder comer caliente) en lugar de facilitar, con políticas activas de aprendizaje, su reincorporación al mundo laboral.

Publicado en: http://www.expansion.com/2009/05/03/opinion/1241374334.html

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