domingo, 31 de enero de 2010

Un nuevo año dramático para el empleo en España

¿Para cuándo la salida de la crisis? ¿Cuándo la recuperación del empleo? La salida de la crisis no está cercana, tampoco la recuperación del empleo, por lo menos en España, al menos para la élite empresarial española. Es la principal conclusión de la Encuesta Mundial de CEOs, que desde hace trece años elabora PricewaterhouseCoopers, y que ha sido presentada en Davos.
Del estudio se deduce que los presidentes y consejeros delegados españoles son más desconfiados sobre la salida del pozo de la recesión económica. Frente al 65% que afirma que sus países ya se están recuperando de la crisis o lo harán a corto plazo, antes de finales de 2010, los CEOs españoles se sitúan en una posición sensiblemente más pesimista: el 76% cree que la recuperación en nuestro país no vendrá, como muy pronto, antes de 2011, en línea también con las últimas previsiones del Fondo Monetario Internacional conocidas esta misma semana.
La encuesta refleja un incremento en el nivel de confianza en el corto plazo de los CEOs de todo el mundo, que aumenta en diez puntos respecto al año pasado, hasta alcanzar el 31% los que se muestran «muy confiados». De nuevo, en este caso, los CEOs españoles se declaran menos seguros en el futuro próximo y sólo el 23% de los encuestados está «muy confiado». Si miramos al medio-largo plazo, el repunte de la confianza se iguala tanto a nivel español como global: un 50% afirma tener mucha confianza en las perspectivas de crecimiento en un horizonte de tres años.
Las previsiones de empleo son desoladoras. Las empresas de todo el mundo van a continuar reduciendo sus plantillas en 2010, aunque en menor medida que en los últimos doce meses. El 48% de los líderes empresariales del mundo afirma haber recortado personal durante el año pasado, cifra que en el caso de España se eleva hasta el 64%.
De cara al futuro, los directivos españoles son también menos optimistas: el 44% prevé continuar con reducciones de plantilla en los próximos doce meses, frente al 25% a nivel global. Es significativo que sólo un 8% de las empresas españolas piense aumentar personal frente al 39% de los CEOs mundiales.
Amenazas
Los altos directivos españoles muestran un mayor grado de preocupación que sus colegas internacionales sobre los riesgos que amenazan sus perspectivas de crecimiento, con un «índice de ansiedad» -mide el grado de preocupación por las amenazas del negocio- del 40,1%, ligeramente por encima de la media mundial -38,9%- y muy por encima de la de los empresarios europeos-33,7%-.
En lo que sí hay coincidencia es en las amenazas que más preocupan a los altos directivos de todo el mundo: la prolongación de la recesión mundial, la falta de estabilidad de los mercados de capital, la competencia de bajo coste, el exceso de regulación y el coste de la energía.
La encuesta se ha realizado entre más de 1.198 directivos de entre 52 países y 81 empresas en España.
Hay empresas que han perecido con la crisis; otras que han quedado tocadas y otras, como GEOX, a las que la recesión mundial les ha tocado de refilón. Una estrategia de éxito que ha sido analizada en Davos.
¿Qué está haciendo GEOX para encarar la crisis?
Ser innovador y capaz de cambiar continuamente debería ser una obligación para todas las compañías. Es el único camino de éxito, aunque no sea fácil. GEOX ha sido capaz de innovar en un sector ya maduro, el del calzado, introduciendo el famoso «zapato que respira», una tecnología patentada en más de cien países.
¿Cómo casan inversión y empleo?
Inversión es sinónimo de empleo. Creo en ello y GEOX es un claro ejemplo. Empecé este proyecto hace quince años junto a otras cuatro personas y hoy la empresa tiene 30.000 empleados.
¿Cuál es la inversión de su empresa en I+D?
GEOX invierte el 2% de sus beneficios anuales en I+D. GEOX R&D Lab es un área única donde veinte ingenieros buscan diariamente nuevas soluciones para mejorar la transpiración del cuerpo. Además, colaboramos estrechamente con las principales universidades internacionales.
¿Cómo está afectando al sector del calzado la competencia asíatica?
Si no hay innovación, no se puede sobrevivir a la competencia asiática. Es lo que le está ocurriendo a todas las pequeñas y medianas empresas que no se rigen por el motor de la innovación.

http://www.abc.es/20100131/economia-economia/solo-directivos-espera-aumentar-20100131.html

Más de 1.200.000 hogares tienen a todos sus miembros sin empleo

Otra de las cifras de la ignominia en los datos de paro conocidos ayer alude al número de familias con todos sus miembros en situación de desempleo. Los hogares sin ningún tipo de ingreso salarial aumentaron un 47,5% en 2009, hasta alcanzar los 392.800.
Las familias sumidas en esta circunstancia suman así las 1.220.000 y suponen el 7,1% del total de los hogares españoles. Sólo en los tres últimos meses del año -incluida la campaña de Navidad- cayeron en esta lista negra 83.500 familias, que se convierten ya en uno de los colectivos -junto con los parados de larga duración- más vulnerables a la crisis. Carne de cañón de la miseria.
Hogares con «suerte»
Además, el número de familias en las que todos sus componentes esquivaron la crisis y lograron mantener su puesto de trabajo se redujo un 6,84%, hasta los 9.408.400 hogares, 690.700 menos que al cierre del ejercicio anterior. Respecto al tercer trimestre, el recorte es del 1,35%, el equivalente a 128.900 hogares.
Según la EPA, en España había a cierre de diciembre 12.868.400 hogares con al menos un miembro activo, el 0,61% más que un año antes, mientras que unos 4,25 millones de familias no contaban con ninguno de sus componentes en activo, lo que significa un incremento del 3,6% en doce meses, informa Efe.
Sin derecho a prestación
La situación también es especialmente «angustiosa» para los trabajadores por cuenta propia según denunció ayer la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA) en un comunicado. «Los miembros de este colectivo no pueden acceder a una prestación de desempleo», después de verse obligados a cerrar sus negocios. La organización solicitó que se incluya a los autónomos en la prórroga de la ayuda de los 420 euros.

«Debemos 800 euros al supermercado»
Brígida Carmona representa a esas familias que han agotado todas las vías de ingresos tras caer en el paro. En su hogar -tres miembros- no trabaja nadie y la esperanza se reduce a mínimos. «Antes me daba apuro contar mi historia y la situación en la que está mi familia, pero ahora estamos desesperados».
Su marido, Paco Ajenjo, trabajaba en la construcción. Tras agotar el finiquito y los 18 meses de prestación empezaron las estrecheces y la búsqueda de trabajo en cualquier cosa: recolecta aceitunas o recoge chatarra. «Pero ya no da ni para eso. Si tiene suerte se se saca 10 euros pero luego tiene que pagar la gasolina», explica. «Yo limpiaba en un hostal, pero también tuvieron que echarme por la crisis». La culpa, que apunta siempre en la misma dirección, la achaca a los inmigrantes. «La tele no dice nada de esto, no sé por qué, pero la gente de fuera es la que está ocupando todos los trabajos».
La supervivencia llega de la mano del supermercado del barrio, «en el que ya tengo una cuenta de 800 euros. Gracias a que ellos nos fian, podemos llegar a final de mes. De ropa no me puedo comprar nada, como mucho en el mercadillo y tiene que ser algo barato». Y la esperanza «habrá que buscarla fuera, como mi hijo mayor que se ha marchado a arreglar las vides a Francia para poder pagar su hipoteca», aquí en España.

http://www.abc.es/20100130/economia-laboral/debemos-euros-supermercado-hogares-20100130.html

¿Qué explica la resistencia a la reforma laboral?

Existe un amplio consenso acerca de que los graves problemas en el ritmo de recuperación de la economía española están estrechamente relacionados con el pésimo comportamiento del mercado laboral durante la crisis, sin parangón en los países de nuestro entorno. Por ello, parece imprescindible acometer una reforma laboral integral que acelere la salida de la recesión y establezca las bases de un nuevo modelo productivo. Un requisito esencial de la misma debería pasar por la eliminación de la dualidad entre trabajadores con contratos indefinidos y temporales. Sin embargo, no se vislumbran reformas de calado en esta dirección ni por parte del Gobierno ni de los agentes sociales. Por ello, cabe preguntarse: ¿A qué se debe tanta resistencia a la reforma laboral? ¿Resulta insalvable dicha resistencia?

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Proponemos un contrato único con indemnizaciones por despido crecientes con la antigüedad

Para responder estas cuestiones, un primer paso es conocer la opinión de los propios trabajadores sobre si el actual sistema de protección al empleo funciona adecuadamente. Las encuestas disponibles antes de la crisis sobre la percepción subjetiva de los trabajadores acerca de la seguridad en el empleo (International Social Survey Programme) documentan un hecho interesante: mientras que los trabajadores jóvenes en España (menores de 35 años) son los que se sienten menos protegidos en el grupo de países de la UE-15, los de edad avanzada se encuentran entre los que perciben mayor nivel de protección. Así pues, esta evidencia apunta directamente a la existencia de un conflicto de intereses frente a la posible reforma laboral. A favor estarían los trabajadores escasamente protegidos (temporales y parados), y en contra, los trabajadores excesivamente protegidos (indefinidos). La resistencia de este último colectivo a cambiar el statu quo se explica por la elevada brecha existente entre sus indemnizaciones por despido y las de los trabajadores temporales, que les proporciona mayor capacidad de presión salarial cuanto mayor es su poder de negociación en los convenios colectivos.

Estamos, pues, ante un caso paradigmático de conflicto entre insiders y outsiders, fenómeno agudizado por las características del sistema de representación sindical en España. En efecto, los restrictivos requisitos legales sobre el censo de votantes en las elecciones sindicales y la eficacia general de los convenios desincentivan la afiliación de los parados, trabajadores en pymes y la mayoría de los trabajadores temporales. De esta forma, el perfil típico del trabajador afiliado a los sindicatos es de un asalariado con contrato indefinido, de un nivel educativo medio-bajo, de avanzada edad, con mayor antigüedad y que trabaja en empresas de gran tamaño. Es decir, el votante mayoritario, al que protegen los sindicatos para asegurarse su reelección, es aquel que obtiene mayores ventajas de la dualidad en nuestro mercado de trabajo.

Por otra parte, la patronal tampoco está exenta de responsabilidad en el bloqueo de la reforma laboral, ya que con su cerrazón en la reducción de los costes laborales ha marginado aquellos aspectos de la reforma laboral necesarios para el cambio productivo.

Ante esta situación, el Gobierno debería reflexionar sobre si supeditar la reforma al acuerdo de los agentes sociales es la decisión correcta, incluso desde el punto de vista de su propia supervivencia política. En efecto, según el Eurobarómetro de junio de 2009, el 61% de la población española opinaba que una mayor flexibilidad contractual sería beneficiosa para la creación de empleo, siendo esta opinión mayoritaria entre los colectivos más afectados por la crisis. En el mismo sentido, los resultados más recientes del Barómetro del CIS indican que el partido en el Gobierno podría perder las próximas elecciones generales por la pérdida de votos de aquellos colectivos que demandan mayor flexibilidad contractual (estudiantes, autónomos, parados y trabajadores temporales) y que no parecen estar suficientemente representados por los agentes sociales.

El Gobierno tiene, pues, un doble reto: ¿cómo diseñar una reforma laboral eficaz y que pueda ser políticamente viable? La eficacia exige la definitiva supresión de la dualidad entre indefinidos y temporales. La viabilidad política requiere maximizar el número de ganadores y compensar a los posibles perdedores de la reforma garantizándoles niveles de protección adecuados.

En nuestra opinión (véase el libro electrónico www.crisis09.es/propuesta/), una receta apropiada para suprimir la dualidad es la creación de un contrato único con indemnizaciones por despido crecientes con la antigüedad, sin efectos retroactivos. Este tipo de contrato se puede diseñar para mejorar el nivel de protección de la mayoría de la población activa, sin que varíen sustancialmente las indemnizaciones reales medias. Dicha medida debería integrarse en un paquete de reformas más amplio -un nuevo diseño del sistema de protección por desempleo, la modernización de la negociación colectiva y la mejora en la eficacia de las políticas activas- que puede garantizar el mantenimiento del nivel de protección social de aquellos trabajadores que puedan verse perjudicados por el cambio en la regulación contractual.

En definitiva, una reforma laboral eficaz no es inviable, pero para alcanzarla el Gobierno debería abrir la puerta a la posibilidad de que no fuera consensuada y fijar unos mínimos ambiciosos que traten de beneficiar a los más perjudicados por la crisis y ayudar a cambiar de modelo productivo. Las medidas avanzadas hasta el momento, tales como el Kurzarbeit, van más encaminadas a lograr un acuerdo social rápido que a cumplir estos objetivos. -

Juan J. Dolado, Florentino Felgueroso y Marcel Jansen son profesores de la Universidad Carlos III, la Universidad de Oviedo-FEDEA y la Universidad Autónoma de Madrid, respectivamente.

http://www.elpais.com/articulo/primer/plano/explica/resistencia/reforma/laboral/elpepueconeg/20100131elpneglse_6/Tes
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