El pensionazo del Gobierno, como se ha apresurado a bautizarlo el dirigente de Izquierda Unida Gaspar Llamazares, ha irrumpido en el diálogo social de forma prematura. La revolución que supone elevar de 65 a 67 años la edad legal de jubilación ha desconcertado a los agentes sociales -especialmente a los sindicatos-, que no veían venir la jugada. Con ese mar de fondo, el Ejecutivo se propone arrancar oficialmente la ronda de diálogo social, tras la presentación el próximo viernes de sus recetas laborales en el Consejo de Ministros.
Salgado asume el papel principal en detrimento de Corbacho
Conscientemente o no, el Ejecutivo ha actuado de forma contraria a la que se le reclamaba: donde se pedían reformas profundas -en el mercado de trabajo, especialmente por parte de la patronal y la mayoría de los expertos- prepara propuestas tibias que hará públicas la próxima semana. Y en el debate más verde -no había demandas de cambios profundos en las pensiones, más allá del Banco de España y de que el calendario obligaba a renovar el Pacto de Toledo- opta por la línea dura, la que suelen adoptar los países cuando sus sistemas de pensiones están quebrados: elevar por ley la edad de jubilación.
Esta iniciativa del Gobierno corrige la querencia que hasta ahora se le ha atribuido hacia las propuestas sindicales, en detrimento de las empresariales. Con el alargamiento de la vida laboral, José Luis Rodríguez Zapatero hace suya una propuesta bendecida por la CEOE y denostada públicamente por los sindicatos. Tras conocerse las propuestas del Consejo de Ministros, la CEOE emitió un comunicado que consideraba "muy positiva la medida". Justo lo contrario que los sindicatos, que anunciaron su "rechazo frontal".
Tras el movimiento del viernes, UGT y Comisiones Obreras ya no se fían de que las propuestas laborales vayan a ser moderadas, como se ha trasladado hasta ahora. "Tampoco parecía que fueran a introducir estos cambios en el sistema de pensiones", ironiza Toni Ferrer, número dos de UGT. También Carlos Bravo, secretario de Seguridad Social de CC OO, cree posible un enfoque "más duro" de los cambios laborales esbozados en las últimas semanas. La patronal ha rehusado pronunciarse sobre el diálogo social con el argumento de que aún no se conocen con detalle las propuestas del Gobierno.
Aunque se negocie en mesas diferentes, es probable que el Ejecutivo emplee esa baza de la compensación para garantizarse el apoyo de ambas partes -CEOE por un lado y UGT y CC OO por otro- a su bloque laboral. En ese supuesto, la patronal aceptaría una reforma que cumple pocas de sus aspiraciones pero satisface a los sindicatos al dejar intacto el coste del despido y las cotizaciones a la Seguridad Social. A cambio, endurece el sistema de pensiones, pero de forma gradual y con alguna medida que los sindicatos no ven con malos ojos (como modificar algunos aspectos de la pensión de viudedad).
Para que prospere ese doble juego, las centrales tendrán que olvidarse del mazazo de las pensiones. Aunque Carlos Bravo duda de que salga adelante, al menos con la rotundidad expresada hasta ahora. "A ver si esto aguanta el paso por la comisión parlamentaria [del Pacto de Toledo, que debe acordar los cambios en el sistema de pensiones]. Saben que no cuentan con consenso", advierte.
El giro del Gobierno obedece a la urgencia por transmitir a los mercados una imagen de país solvente, empeñado en adoptar medidas, aunque resulten traumáticas, para reconducir el déficit desbocado (11,4% del PIB en 2009). "Está imperando una línea cortoplacista y economicista", ataca el líder de acción sindical de UGT.
Esa línea más centrada en la corrección de los desequilibrios se encarna en la vicepresidenta y ministra de Economía y Hacienda, Elena Salgado. A ella se atribuye el espíritu de las medidas más duras. Frente al papel de Salgado, que compareció tras el Consejo de Ministros del viernes para explicar a un tiempo el plan de austeridad y la reforma de las pensiones, Celestino Corbacho, responsable directo de las prestaciones públicas como ministro de Trabajo, asistía en Barcelona a una reunión de ministros europeos del ramo, enmarcada en la presidencia española de la Unión Europea. La coincidencia no puede considerarse casual -o al menos no era inevitable-, pues la cita comunitaria figuraba en el calendario desde hacía tiempo y, sin embargo, el Gobierno optó por mantener el orden del día del Consejo de Ministros pese a la ausencia de Corbacho.
Lo aprobado por el Gobierno contradice el mensaje mantenido por Trabajo en general -y por Corbacho en particular- sobre la prolongación de la vida activa. "Ahora no debe ser obligatorio", consideró recientemente en una entrevista radiofónica. De hecho, la propuesta de elevar de 65 a 67 años la edad legal de jubilación no figuraba en el primer documento sobre pensiones que Trabajo remitió a Hacienda y a Presidencia para que incorporaran retoques. Al final, el retoque se ha convertido en la piedra angular de la reforma.
Con esos precedentes, nadie se atreve a afirmar con contundencia que no habrá más sorpresas. En los últimos días ha circulado entre empresarios y sindicatos el rumor de que Economía quería introducir la idea de un contrato único con despido más barato -como defiende la patronal y apoyó, antes de ser nombrado, el secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa- en la reforma laboral. Y ello a pesar de que el presidente del Gobierno se ha comprometido públicamente a no recortar derechos, entre ellos el de la indemnización por despido. Pero lo ocurrido con las pensiones trastoca todos los planteamientos iniciales.
Si no hay añadidos de última hora, la reforma laboral se centrará en reordenar las bonificaciones a la contratación, de forma que beneficien a muy pocos colectivos. El más beneficiado será el de los jóvenes, pues el paro azota a este colectivo con casi el 40%. Previsiblemente nadie se opondrá a la medida, aunque la CEOE puede recoger con desagrado que disminuyan las bonificaciones para algunos colectivos que ahora las disfrutan (por ejemplo, las mujeres en general).
En el lado contrario, soliviantará a los sindicatos la retirada de trabas a las empresas de trabajo temporal. El Gobierno se ha comprometido a aplicar, antes de mayo, una directiva europea que impide las restricciones a ese sector. Por ello, es previsible que se les permita operar en la construcción y en el sector público (hasta ahora vedados) y que colaboraren con los servicios de empleo en la colocación de trabajadores. La puesta en práctica del modelo alemán de reducción de jornada y los cambios en el trabajo a tiempo parcial, con medidas para evitar el absentismo laboral, completarán el ideario gubernamental.
Al mismo tiempo, sindicatos y patronal ultiman un pacto salarial y de empleo que debe servir de guía para los convenios firmados este año. El acuerdo servirá para medir la capacidad negociadora de los agentes sociales y lo que cabe esperar de ellos en la negociación a tres bandas que arrancará en pocos días. Siempre que no haya nuevos imprevistos.
http://www.elpais.com/articulo/primer/plano/pensiones/revolucionan/dialogo/social/elpepueconeg/20100131elpneglse_5/Tes
domingo, 31 de enero de 2010
España destruyó en tres meses el empleo público creado en un año
Malos tiempos para el sector público. El refugio donde cualquiera querría verse en tiempos de crisis muestra síntomas de flaqueza pese a la idea de que trabajar en la Administración era una balsa de aceite. Sin embargo, los datos de la última Encuesta de Población Activa (EPA) hablan de que este sector destruyó en los tres últimos meses del año pasado todo el empleo que había generado en el último año.
La EPA que se dio a conocer el viernes era la más esperada y, a la vez, la más temida. Los datos han dado la razón a los temerosos. Más allá de la caída libre del sector público, 2009 echó el cierre con más de 4,3 millones de parados en España. En total, 1,2 millones más que en las mismas fechas de 2008.
Los cálculos no dejan lugar a un atisbo de positividad. Solo en Galicia, unas 500 personas perdieron su trabajo cada día en 2009. La crisis ha barrido al empleo con una virulencia insospechada. Cada nueva estadística dobla las previsiones y rompe cualquier dato de mejoría posible.
DOS AÑOS DE SUBIDA
En el caso del sector público, los datos del último trimestre del año pasado hablan por sí solos. Entre septiembre y diciembre de 2009, se destruyeron un total de 36.200 puestos de trabajo en las administraciones públicas. La misma cantidad, exactamente, que el empleo creado en todo el año 2009.
Además, es el primer varapalo que sufren los asalariados públicos en años. De hecho, los datos recogidos por la Agencia de Grandes Empresas de Trabajo Temporal (Agett) en su análisis sobre la EPA, el sector público acumulaba, hasta el noveno mes del año pasado, siete trimestres consecutivos de creación de puestos de trabajo, lo que equivale a prácticamente dos años continuados en crecimiento.
Con todo, el Servicio de Estudios de Agett recuerda que el sector público cuenta actualmente con un total de 3.065.700 asalariados, lo que supone que, desde el inicio de la crisis económica, en el año 2008, se han creado un total de 133.800 puestos de trabajo.
Desde entonces, además, todo el empleo asalariado destruído es de carácter temporal (60.600 empleos), frente a la creación de tan solo 24.500 de tipo temporal en el mismo periodo de tiempo.
EL PRIVADO, PEOR
Pese a que la balsa de aceite ha notado pequeños movimientos en plena crisis económica, el sector privado acumula la mayor parte del empleo destruído en el último trimestre del año pasado.
Según los datos que arroja la EPA, en este campo se dinamitaron un total de 121.200 puestos de trabajo en tres meses. De ellos, la mayor parte eran de carácter temporal, con un total de 99.200 asalariados menos al final del año pasado. Mientras, el empleo indefinido, más protegido, destruyó la nada desdeñable cantidad ed 22.200 empleos en octubre, noviembre y diciembre en España.
Desde el inicio de la crisis, con sus magnitudes aún por concretar, el sector del empleo privado se ha llevado por delante nada menos de 1,5 millones de puestos de trabajo. Pocos más que los que han pasado a engrosar este viernes, en tasa interanual, la estadística de personas sin empleo en España. Con la barrera de los cuatro millones superada, el clamor apunta a que llegó la hora de restar.
http://www.xornal.com/artigo/2010/01/31/suplementos/estratexias/espana-destruyo-meses-empleo-publico-creado-ano/2010013116185300701.html
La EPA que se dio a conocer el viernes era la más esperada y, a la vez, la más temida. Los datos han dado la razón a los temerosos. Más allá de la caída libre del sector público, 2009 echó el cierre con más de 4,3 millones de parados en España. En total, 1,2 millones más que en las mismas fechas de 2008.
Los cálculos no dejan lugar a un atisbo de positividad. Solo en Galicia, unas 500 personas perdieron su trabajo cada día en 2009. La crisis ha barrido al empleo con una virulencia insospechada. Cada nueva estadística dobla las previsiones y rompe cualquier dato de mejoría posible.
DOS AÑOS DE SUBIDA
En el caso del sector público, los datos del último trimestre del año pasado hablan por sí solos. Entre septiembre y diciembre de 2009, se destruyeron un total de 36.200 puestos de trabajo en las administraciones públicas. La misma cantidad, exactamente, que el empleo creado en todo el año 2009.
Además, es el primer varapalo que sufren los asalariados públicos en años. De hecho, los datos recogidos por la Agencia de Grandes Empresas de Trabajo Temporal (Agett) en su análisis sobre la EPA, el sector público acumulaba, hasta el noveno mes del año pasado, siete trimestres consecutivos de creación de puestos de trabajo, lo que equivale a prácticamente dos años continuados en crecimiento.
Con todo, el Servicio de Estudios de Agett recuerda que el sector público cuenta actualmente con un total de 3.065.700 asalariados, lo que supone que, desde el inicio de la crisis económica, en el año 2008, se han creado un total de 133.800 puestos de trabajo.
Desde entonces, además, todo el empleo asalariado destruído es de carácter temporal (60.600 empleos), frente a la creación de tan solo 24.500 de tipo temporal en el mismo periodo de tiempo.
EL PRIVADO, PEOR
Pese a que la balsa de aceite ha notado pequeños movimientos en plena crisis económica, el sector privado acumula la mayor parte del empleo destruído en el último trimestre del año pasado.
Según los datos que arroja la EPA, en este campo se dinamitaron un total de 121.200 puestos de trabajo en tres meses. De ellos, la mayor parte eran de carácter temporal, con un total de 99.200 asalariados menos al final del año pasado. Mientras, el empleo indefinido, más protegido, destruyó la nada desdeñable cantidad ed 22.200 empleos en octubre, noviembre y diciembre en España.
Desde el inicio de la crisis, con sus magnitudes aún por concretar, el sector del empleo privado se ha llevado por delante nada menos de 1,5 millones de puestos de trabajo. Pocos más que los que han pasado a engrosar este viernes, en tasa interanual, la estadística de personas sin empleo en España. Con la barrera de los cuatro millones superada, el clamor apunta a que llegó la hora de restar.
http://www.xornal.com/artigo/2010/01/31/suplementos/estratexias/espana-destruyo-meses-empleo-publico-creado-ano/2010013116185300701.html
Medio millón de vidas paralizadas
Según quién haga la comparación, Madrid es el farolillo rojo del paro en España o es la región con la situación menos mala. Porque nadie se atreve a decir que sea buena.
Éstos son algunos datos hechos ayer públicos por el Instituto Nacional de Estadística: el número de desempleados aumentó el año pasado un 44%, 10 puntos porcentuales más que el incremento del resto de España. Por otro lado, la tasa de paro madrileña, del 14,7%, todavía está muy lejos del 18,8% nacional. Por no hablar del estratosférico 26% de Canarias y Andalucía. Pero hay algo aún más relevante: Madrid fue una de las tres comunidades autónomas -las otras dos fueron Andalucía y País Vasco- donde el número de ocupados aumentó entre octubre y diciembre de 2009.
En medio de esta ensalada de cifras hay una realidad irrefutable: que casi medio millón de madrileños carece de un trabajo al que dirigirse cada mañana. Exactamente, 498.500. "Es pronto para saber si esta tendencia se confirmará. Pero creo que el aumento de la población ocupada puede suponer que el mercado laboral de Madrid comienza a levantar cabeza. Mientras en toda España se destruyeron 224.000 empleos en el último trimestre, aquí se han creado 16.100, asegura Florentino Felgueroso, analista de la Federación de Estudios de Economía Avanzados (Fedea). "Cuando conozcamos los datos del primer trimestre sabremos si esta tendencia se confirma", concluye Felgueroso.La economía regional se centra en los servicios. Casi el 80% de los ocupados desarrollan allí su actividad. Sólo un 10% lo hace en la construcción y otro tanto en la industria. Por ello, es lógico que el medio millón de madrileños en el paro provengan sobre todo del sector servicios, donde a lo largo de 2009 se destruyeron 87.000 puestos de trabajo. También de la construcción, que tiene una lista de damnificados superior a los 50.000.
Como en el resto de España, la tasa de paro femenina supera a la masculina. Pero el mercado madrileño es más igualitario que el nacional: aquí las diferencias entre unos y otras se estrechan. Un 14,6% de los hombres activos no encuentran trabajo, mientras que las mujeres suben hasta el 14,8%.
Las mujeres tienen una tasa de paro superior. Sí, pero esto no es contradictorio con que en la región haya más parados (266.900) que desempleadas (231.600). Y la explicación es que al ser mayor el número de hombres que se contabilizan como población activa, el peso relativo de los parados es inferior. La tasa de ocupación madrileña, donde trabajan 2.897.800 personas, es del 64,7%, la más alta de toda España.
Madrid tiene una estructura laboral sólida. Las sedes de las grandes empresas están en la capital. Muchas firmas han trasladado sus plantas de producción a otras provincias, y es allí donde ha habido más recortes. La región funciona como polo de atracción de empleo. Atrae a trabajadores muy cualificados de otras regiones. Además, en la Comunidad trabajan cerca de 750.000 funcionarios de todas las Administraciones (estatal, autonómica y local), cerca del 25% de los empleados de la región, lo que aporta estabilidad al mercado laboral madrileño.
Con la estadística aún caliente, los grupos políticos aprovecharon para arrimar el ascua a su sardina. El consejero de Economía, Antonio Beteta, dijo que el número de parados ha aumentado en la región porque "la gente viene a vivir a Madrid", ya que la Comunidad "se está convirtiendo cada vez más en la última esperanza de tener empleo". Palabras desmentidas de inmediato por los socialistas. "Hay 5.900 activos menos [que un año atrás], luego no es verdad que vengan, sino que se van del mercado laboral madrileño", respondió el socialista Antonio Carmona.
http://www.elpais.com/articulo/madrid/Medio/millon/vidas/paralizadas/elpepuespmad/20100130elpmad_2/Tes
Éstos son algunos datos hechos ayer públicos por el Instituto Nacional de Estadística: el número de desempleados aumentó el año pasado un 44%, 10 puntos porcentuales más que el incremento del resto de España. Por otro lado, la tasa de paro madrileña, del 14,7%, todavía está muy lejos del 18,8% nacional. Por no hablar del estratosférico 26% de Canarias y Andalucía. Pero hay algo aún más relevante: Madrid fue una de las tres comunidades autónomas -las otras dos fueron Andalucía y País Vasco- donde el número de ocupados aumentó entre octubre y diciembre de 2009.
En medio de esta ensalada de cifras hay una realidad irrefutable: que casi medio millón de madrileños carece de un trabajo al que dirigirse cada mañana. Exactamente, 498.500. "Es pronto para saber si esta tendencia se confirmará. Pero creo que el aumento de la población ocupada puede suponer que el mercado laboral de Madrid comienza a levantar cabeza. Mientras en toda España se destruyeron 224.000 empleos en el último trimestre, aquí se han creado 16.100, asegura Florentino Felgueroso, analista de la Federación de Estudios de Economía Avanzados (Fedea). "Cuando conozcamos los datos del primer trimestre sabremos si esta tendencia se confirma", concluye Felgueroso.La economía regional se centra en los servicios. Casi el 80% de los ocupados desarrollan allí su actividad. Sólo un 10% lo hace en la construcción y otro tanto en la industria. Por ello, es lógico que el medio millón de madrileños en el paro provengan sobre todo del sector servicios, donde a lo largo de 2009 se destruyeron 87.000 puestos de trabajo. También de la construcción, que tiene una lista de damnificados superior a los 50.000.
Como en el resto de España, la tasa de paro femenina supera a la masculina. Pero el mercado madrileño es más igualitario que el nacional: aquí las diferencias entre unos y otras se estrechan. Un 14,6% de los hombres activos no encuentran trabajo, mientras que las mujeres suben hasta el 14,8%.
Las mujeres tienen una tasa de paro superior. Sí, pero esto no es contradictorio con que en la región haya más parados (266.900) que desempleadas (231.600). Y la explicación es que al ser mayor el número de hombres que se contabilizan como población activa, el peso relativo de los parados es inferior. La tasa de ocupación madrileña, donde trabajan 2.897.800 personas, es del 64,7%, la más alta de toda España.
Madrid tiene una estructura laboral sólida. Las sedes de las grandes empresas están en la capital. Muchas firmas han trasladado sus plantas de producción a otras provincias, y es allí donde ha habido más recortes. La región funciona como polo de atracción de empleo. Atrae a trabajadores muy cualificados de otras regiones. Además, en la Comunidad trabajan cerca de 750.000 funcionarios de todas las Administraciones (estatal, autonómica y local), cerca del 25% de los empleados de la región, lo que aporta estabilidad al mercado laboral madrileño.
Con la estadística aún caliente, los grupos políticos aprovecharon para arrimar el ascua a su sardina. El consejero de Economía, Antonio Beteta, dijo que el número de parados ha aumentado en la región porque "la gente viene a vivir a Madrid", ya que la Comunidad "se está convirtiendo cada vez más en la última esperanza de tener empleo". Palabras desmentidas de inmediato por los socialistas. "Hay 5.900 activos menos [que un año atrás], luego no es verdad que vengan, sino que se van del mercado laboral madrileño", respondió el socialista Antonio Carmona.
http://www.elpais.com/articulo/madrid/Medio/millon/vidas/paralizadas/elpepuespmad/20100130elpmad_2/Tes
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